¿El burro girando en pos de la zanahoria fugitiva no advierte en ella la sombra inequívoca del látigo?
lunes, junio 28, 2004
Una vida dominada por la recta numérica. Por la idea primitiva de que en toda acotación, entre dos puntos cualesquiera —entre los extremos de esta línea, por ejemplo— se abre el infinito.
Las trompetas del Juicio Final quizá no han encontrado la partitura propicia.
viernes, junio 25, 2004
Una tercera pierna sería en nosotros sólo una forma de ancla.
Muchas veces la larva de una idea impresiona más que su desarrollo, y entonces clavamos un alfiler en su cuerpo para así capturar la posibilidad de algo distinto de la mosca y su fastidio habitual.
Cada viernes de estreno espero esa gran película sobre los perros callejeros.
martes, junio 22, 2004
Ser vistos es una forma elemental de sentirse vivo. Como si la miopía de los demás fuera un potente tónico.
Las expectativas terminan por cegarnos la mitad de la visión. Súbitamente tuertos, ya sólo miramos debilidades y flaquezas.
La flecha puede fallar. Pero incluso ese fracaso supone que el ojo ha ya dado en el blanco.
miércoles, junio 02, 2004
Liberemos a las sillas de la esclavitud de nuestros culos.
martes, junio 01, 2004
Durante la enfermedad uno está como nunca cerca de su cuerpo y alejado de sí mismo.
sábado, mayo 29, 2004
El cansancio de sí mismo es sólo la condena de mirar a través de un único ojo de cerradura.
domingo, mayo 16, 2004
La venda en el rostro de la justicia ya no puede ocultar por más tiempo que sus cuervos le han sacado los ojos.
Hay días en los que la predisposición a burlarme de mí mismo alcanza tal perseverancia y fuerza, y en los que la saña en la presión del dedo pulgar de mi infamia alcanza tal crueldad contra mi figura disminuida, que no puedo ocultar cierta sensación extraña de orgullo ante mi renovado poder.
miércoles, mayo 12, 2004
El tiempo pasa, las cosas se enfrían, y aquello que tanto ardor y empeño supuso, no es más que una comedia insulsa, de la que en su momento no supimos reír.
sábado, mayo 08, 2004
Después de vivir durante cierto tiempo en “constante estado de epigrama contra el prójimo” —según las palabras de Chamfort— la lengua termina agrietada por el fastidio, por el descreimiento; enroscada en sí misma, ya sólo escupe hacia adentro su veneno.
jueves, mayo 06, 2004
La presencia de un hombre alegre suele ser motivo de pesadumbre y murmuración y hastío, como si aguara la fiesta permanente de nuestra grisura.
Se ha perdido la vieja tradición de despedirse de este mundo con unas famosas últimas palabras (Villiers de L’Isle Adam, por ejemplo, dijo: “Bah, me acordaré de este planeta”). Ya sólo importa morir de forma plástica, patética, ruinosa.
miércoles, mayo 05, 2004
El agudo olfato de los prehomínidos se sacrificó a fin de que el cerebro tuviera espacio suficiente dentro de la caja craneana. Ahora el cerebro se sacrifica para dibujar en todo momento una sonrisa de satisfacción.
Todo lo que me aleja de la misantropía —cenas, cafés, cocteles— es un aliado en contra de mí mismo, que a la larga redunda en una misantropía más poderosa.